top of page

¿Puede el sonido viajar más rápido que la luz?

  • Foto del escritor: Juanma de Casas
    Juanma de Casas
  • 22 ene
  • 2 Min. de lectura

Actualizado: 23 ene

persona corriendo con rayo detrás, cohetes y un oído con ondas

Si alguna vez has visto un rayo y has oído el trueno unos segundos después, la respuesta parece obvia: la luz gana siempre por goleada. Pero claro, esto es el mundo real, no un libro de física ideal. Y en el mundo real, la luz a veces se “atasca” y el sonido, sin ser ningún Fórmula 1, puede adelantarla… con truco.


Primero, lo intocable: Nada supera la velocidad de la luz en el vacío. Ese c ≈ 3 x 108 m/s no es un numerito simpático; es el límite de velocidad del universo para cualquier señal que transporte información. Ni sonidos, ni objetos, ni WhatsApps cuánticos irán más rápido por mucho que lo intente el marketing.


El matiz viene cuando dejamos el vacío y entramos en “medios materiales raritos”. Ahí la luz puede ir mucho más lenta. En ciertos experimentos con gases ultrafríos y condensados de Bose–Einstein, usando técnicas tipo electromagnetically induced transparency, se ha conseguido que un pulso de luz avance a velocidad de ciclista torpe, o incluso de peatón distraído. Hablamos de metros por segundo, no de millones.


Mientras tanto, el sonido mantiene sus cifras habituales: unos 343 m/s en aire, bastante más en sólidos, y otras velocidades en medios exóticos. Resultado: en esas condiciones,*el sonido puede ir más rápido que ese pulso de luz ultralenta.


¿Hemos roto la relatividad? Para nada. El truco está en que lo que “ralentizamos” es la velocidad de grupo del pulso (cómo se mueve la envolvente de energía dentro del material), no la velocidad fundamental a la que se propagan las señales causales. El frente de onda, el que marca de verdad hasta dónde puede llegar información nueva, sigue respetando el límite de (c).


Así que la versión honesta sería algo menos espectacular pero más precisa:

El sonido no puede viajar más rápido que la luz en el vacío, pero sí puede adelantar a ciertos pulsos de luz “muy frenados” dentro de algunos materiales exóticos, sin que se viole ninguna ley física.


Menos titular de ciencia ficción… pero mucho más bonito desde el punto de vista físico.


Juan Tarteso apoya este artículo

 
 

Suscríbete a nuestra newsletter

  • LinkedIn
bottom of page